domingo, 13 de febrero de 2011

"No he venido a aboliar la ley o los profetas" Mt 5.17

La perìcopa que nos ocupa, antecede a la experiencia de Jesùs en Galilea,; està junto al lago del mismo nombre en donde ante la multitud, pregona el Sermon de la "Bienaventuranza" y proclama entre los desarraigados por el poder imperial, quienes seràn los bienaventurados del Reino es decir, "los empobrecidos", aquello a quienes se les ha despojado de sus derechos fundamentales de ser humanos, dignos en igualdad y en derechos ante la sociedad.
Sus palabras están llenas de ánimos para una población cansada del yugo explotador de la sociedad de la época y su mensaje, nos lleva a un cuestionarnos sobre la importancia de la estructura, no como camiza de fuerza, sino como experiencia del compartir. "Los empobrecidos" son importantes precisamente porque ellos son los sujetos preferenciales del Reinar de Dios y es a ellos, a quienes la ley debe proteger en vez de esclavizar, a ellos la ley tiene la obligación de propiciar una verdadera libertad como seres humanos.
Oponerse a una ley que subyuga y esclaviza se convierte para Jesús de Nazaret en una utopía de vida y en el verdadero anuncio del Reino, de una Buena Novela para los que aún tienen puestos sus ojos y sus esperanzas en el Dios de la Vida.
Este declarar dichosos a los empobrecidos, se convertirá lógicamente para las estructuras en la piedra que fastidia en el zapato de quienes dominan y esclavizan y Serà a la vez, el aliciente para los que sufren angustias y persecuciones.

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